UN ALUMNO CON ASPERGER

verdadera historia aula PT

Un alumno con Asperger

HECHOS REALES, NOMBRES CAMBIADOS

Nico tiene síndrome de Asperger.

 

CAPÍTULO I

Un día cualquiera de cole, pongamos un viernes… claro que he dicho cualquier día y el viernes no lo es. El viernes es de esos días que encantan en el cole porque es el último escolar de la semana; es de esos días en los que ya estamos cansados, en los que las actividades, quizás, son más amenas y lúdicas…

 

Pongamos un viernes. Nico asiste al aula PT donde hay más alumnos con necesidades diferentes y distintos niveles. Trabaja junto a otro alumno de su mismo curso, pero con dificultades de aprendizaje algo mayores. Nico está cansado, no le gusta nada la tarea que debe hacer y su enfado va creciendo. Hasta que, después de hacer las cuentas que también tenía, revolea el cuaderno de lengua por los aires y comienza a refunfuñar y dar golpes en la mesa. Cada vez más enfadado y más disruptivo.

 

La maestra le dice: – A tu compañero le cuesta mucho hacer esta tarea. ¿Qué hacemos? Sería genial que me ayudaras y te pusieras con él, ya que a ti te sale genial.-

Enseguida cambia su cara y dice: “Por supuesto” 

 

(¡Uf! La PT mira al cielo y agradece que haya dado resultado.)

 

CAPÍTULO II

 

La maestra del aula ordinaria trae a Nico al aulaPT porque en clase “está fatal”, palabras textuales. Nico intenta escapar de su seño, intenta huir para esconderse… Algo ha pasado en el aula, la seño a veces no lo entiende. Si se ha desatado la furia, es por algo, hay un origen, una causa… pero nadie se ha parado a preguntar. Da igual que parezca una tontería, para él, no lo es.

 

-No sé, de pronto ha tirado el libro y se ha ido- dice su seño.

 

Sin embargo, no se ha dado cuenta, de que a las 10 h. en el horario pone matemáticas y son las 10’14 h. y aún están con lengua; no se ha dado cuenta de que, además, tenía mal escrita una palabra y, para colmo, no le gusta nada la asignatura de lengua.

 

Así de simple. Así de claro. No hay maestros malos ni buenos quizás, hay quienes quieren entenderlo y quienes no.

3 COMMENTS

  • Ursel dice:

    Dejando al maestro (que no puede con todo, que está estresado, que está sobrepasado, que está agobiado, que tiene a Nico y a 24 más) como un imbécil incapaz (mientras tú eres la luz, faro y guía que, si fuera escuchado, arreglaría todos los problemas) , vas a conseguír poquito.

    • inmacpt dice:

      Gracias por tu comentario, sin embargo, no entiendo bien a qué te refieres. Para nada se deja mal al maestro; no sé el por qué de esa luz, faro y guía (que, además, te refieres a mí, cuando en ningún momento digo que lo sea); y tengo que decirte que se está consiguiendo mucho… por supuesto, con el trabajo en equipo entre los docentes y la orientadora que atienden al alumno. Los que no sabían se forman; los que quieren saber, se ponen a ello… pero los que no quieren comprender, no comprenden. Ése quizás sería el resumen. Si se tiene muy claro que la rutina exacta es crucial para ese alumno, hay que ceñirse a ella. Pero si, por alguna causa no se hace, se le debe explicar y trazar otra ruta. Si eso lo sabe un maestro y puede llevarlo a cabo, ¿por qué no?
      El tema del estrés, de estar sobrepasado, del agobio, y del número de alumnos lo tenemos todos.

    • inmacpt dice:

      Hoy he modificado este artículo. Quizás antes no transmitía lo que se pretendía. La intención no es de tirar por el suelo el trabajo de los profes, la intención era describir una situación diaria y real que se da, por ejemplo, con profes a los que se les informa, se les da la oportunidad de acudir a la orientadora, ella misma asiste al aula para guiar y ayudar… y esos profes siguen sin atender a nada externo, sin informarse ni formarse ante las diversidades.
      Por supuesto, el sistema educativo español deja mucho que desear en cuanto a ratio, horarios, leyes, etc. Pero ese es otro tema, todos estamos en el mismo barco y debemos empujar hacia la misma orilla, si no, jamás llegaremos. Somos muchos los que nos dejamos la piel en ello, pero quizás llegue el día en que nos cansemos también… aunque espero que no ocurra nunca.

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