XXXII PREMIO

FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS

GINER DE LOS RÍOS

8 de marzo de 2018. Al siguiente día de la ceremonia de entrega del XXXII Premio Francisco Giner de los Ríos a la mejora de la calidad educativa, otorgado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte junto a la Fundación BBVA, comienzan a dar vueltas en mi cabeza las palabras que no dije, las que podría haber dicho o las que podría haber callado… Sin embargo, soy de la opinión de que cada cual dice y hace en cada momento aquello que en ese instante debe suceder, aunque por mucho que quiera convencerme de esta premisa, es poco probable que mi mente deje de dar vueltas…

 

Dicho esto, presento algo más de 400 palabras, nacidas de las 400 iniciales, aquellas que engendraron el discurso de agradecimiento en la ceremonia tras la entrega del premio. Y, aun así, después de haber colgado esto mismo en la web, seguiré con palabras en el tintero que poco a poco verán la luz o quedarán en mi pensamiento…

GRACIAS. Y casi con esta palabra queda todo dicho… aunque no soy de hablar muy poco, y tengo 400 palabras (😊😉). Así que continúo. (Tenía 400 palabras… flexibles… pero hoy tengo todas las del mundo y me faltarían… Continúo.)

 

GRACIAS. De nuevo pronuncio esta palabra que, si dicha una vez cobra un gran sentido, repetida lo duplica. Una palabra, tan grande como ella misma, que engloba a todos los que participan de este momento:

 

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y la Fundación BBVA, quienes promueven, animan y apuestan por la mejora de la calidad educativa; quienes, además, destacan en su organización, coordinación y celebración de una ceremonia de entrega, con mesura y una categoría profesional y humana envidiables.

 

El Jurado designado para fallar el premio, quienes se han enfrentado a una muy difícil decisión (de eso estoy segura) y han dedicado su tiempo a leer y valorar todos los trabajos presentados.

 

Mis alumnos del Quijote” (AAC, DBH, RBV, LGM, FJBA, LBC, DJG, PVL, ACF, CGB, CRM, LDIS, PMQ, DDR, RCG, VMW, BSL, ASL, JVP…). Algunos desde sus inicios, otros se incorporaron más tarde, menos conocieron el proyecto hacia el final… pero TODOS han hecho realidad este proyecto.

 

Los padres de mis alumnos, de quienes sólo he recibido apoyo, compañía, ánimos… me siento muy orgullosa de haber compartido con ellos la educación de sus hijos en aquella etapa.

 

Mi colegio, que ha otorgado libertad de actuación a todo aquello que se me iba ocurriendo para avanzar con mis alumnos y así poder llevar a cabo los proyectos que iba desarrollando.

 

Mis compañeros, a los solicitaba algún tipo de colaboración y que, con el sí por delante y con palabras de ánimo y confianza en el proyecto, hacían el camino más fácil. Menciones especiales quisiera hacer a mi compañero del pasapalabra, que aportó mucho más que una moneda de 2€ con la imagen del Quijote 😉; al compañero que me animaba a presentar el proyecto en algún sitio cada vez que comprobaba nuevas actividades; a la amiga del cole que comparte esfuerzos, alegrías y tristezas y que se convierte en constante apoyo; a la de las divisiones de don Quijote; a las compañeras de la constante admiración…

 

Mi familia (mis padres Isabel y Juan, hermanas Yoli y MariJose y hermano Juanma…), quienes también han aportado su granito de arena con su aliento, su respaldo… y con algunas ideas, noticias y objetos que iban encontrando sobre Quijote o Cervantes.

 

Mi marido, allí presente, mi refuerzo, mi soporte, mi consuelo, mi adhesión… creo que juntos formamos un gran equipo 😉.

 

Mis hijos: una niña de 7 años ahora, Julia, que entonces conoció a don Quijote con 5 y del que se acuerda y canta; y mi hijo Pedro, ahora de 11 años, cuyo orgullo por “las cosas que hace su madre” me hace sentir la mujer más feliz.

 

 

Todos, de una forma u otra, han creído en el proyecto.

 

 

Quién me iba a decir que Cervantes sería el precursor de un impulso, de una ilusión hecha realidad. Don Quijote deja huella… y con él, los alumnos, la maestra, los padres…

 

En la era tecnológica y de “alumnos digitales” este proyecto, a primera vista literario, a segunda vista general, irrumpe en las vidas de alumnos cuyos días en el colegio no eran del todo satisfactorios y, en consecuencia, no conseguían llegar ni a la felicidad en el aula ni al aprendizaje. Este proyecto, basado en la gran obra literaria de nuestro país por excelencia, les enseña que todo se puede aprender si es vivido, que todo material en papel, pantalla o audio, es capaz de llevar a un aprendizaje autónomo, individual o en equipo; les enseña a pensar, a opinar, a tener criterio propio; les ofrece trabajar desde muchos ámbitos, desde el más tecnológico y digital, hasta el más tradicional y tópico. Este proyecto les lleva al libro, a la escritura, al sentimiento que aflora entre letras escritas hace más de 400 años y que aún hoy emocionan. Y, aún más, este proyecto les ha llevado a la unión, a la convivencia, la aceptación, la superación, en todos los sentidos, y, quiero creer, que ha contribuido a hacerlos un poco más felices entre las aulas.

 

 

Como leí una vez, procuren que se vayan a casa con más curiosidad que deberes. Despertemos el interés por buscar, crear, comprender por ellos mismos, solucionar problemas de forma autónoma y, sobre todo, empaticemos con los alumnos, que sientan la cercanía y comprensión del maestro, que les apoya, acompaña y guía.

 

El cole no les tiene que parecer un rollo, sino una oportunidad. Ocupa una gran parte de la vida… y la vida está para vivirla. Todo esto puede parecer una utopía, mas está en nuestras manos convertirla en realidad.

 

 

Permítanme destacar la respuesta que dio uno de mis alumnos cuando le preguntaron “¿con qué te quedarías del libro? ¿Que te ha gustado más?” Y este alumno dijo algo así: “Me gusta el final. Me gusta cuando muere, porque dice que no quiere morir como un loco, que no va a morir siendo don Quijote, porque él es Alonso Quijano”. 😍

 

 

Luchemos por una educación sin necesidades, en la que todos convivan de igual modo, en la que las diferencias marquen la normalidad, en la que aprendan con cada rincón, con cada palabra, con cada compañero, con cada maestro… Una educación que construya una sociedad definida por la tolerancia, la justicia, el respeto y la libertad…

 

… ¿Tendremos los profes un poco de Quijote? 🤔

 

La educación tiene la salud del mundo en sus manos… podría ser ese bálsamo de Fierabrás que tanto recupera a don Quijote (si el bálsamo no fuera una entelequia)… pero la educación es nuestra… depende de nosotros.

 

 

Intentemos buscar la felicidad cada día en las aulas… porque… si trabajamos con NIÑOS FELICES, tendremos ALUMNOS CAPACES

 

 

 

Inmaculada Espinosa Quintana

7/8 marzo 2018

XXXII Premio Francisco Giner de los Ríos

 

 

 

“Por una educación sin necesidades”

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