PALABRAS QUE REGALAN ILUSIÓN

Porque las palabras no se las lleva el viento...

Palabras que Regalan ILUSIÓN

En esos días tan cansados, en esas horas interminables, en esa buena intención inútil… en esos momentos de angustia y desánimo… es cuando más necesitamos que nos regalen un poco ilusión, una ilusión que no se apaga nunca, pero a veces se desvanece… Nada vale más que palabras sinceras, gratuitas y espontáneas nacidas en boca de alumnos o padres a los que les ha vuelto la sonrisa o a los que, gracias a ti, no se les ha disipado nunca. Hablamos, por supuesto, del colegio, de la vida escolar de un niño, de gran parte de su vida en general. He aquí una muestra de esas palabras que merecen ser enmarcadas como prueba de que nuestro esfuerzo sirve de algo: “ninguna acción se pierde en este mundo”.

Ahora lo traduzco al lenguaje coloquial: ¡Qué guay, qué guay, que valoren tu trabajo! ¿O no? Que compruebes que lo que te esfuerzas día tras día sirve para algo. ¡¡Ole ahí!!  Todos los maestros, que son muchos, que reciben las gracias alguna vez en sus vidas, saben lo que nos vale esa palabra.

Pues yo doy las gracias también.

  • Palabras de una madre, antes desesperada y hundida, a una seño que ha devuelto las ganas de ir al colegio a su hija: “Gracias, te la has ganado, la has llevado a tu terreno y lo has conseguido” (venga ya, se me cae la baba con esta frase, ¿o no?)
  • Palabras escritas en un álbum hecho por el propio alumno. Muestrario:

bocadillo  solucion

Detrás de la ventanita de cartulina de “Aquí está la solución” el alumno colocó la foto de la seño. Al final del álbum aparece un pequeño jeroglífico con las iniciales del alumno y de la maestra en forma de suma y resta. Juzguen vosotros:

feliz

(Y ahora juzgo yo: ¡¡pa’ comérselo!)

  • Una madre a la profe: “No quiere ir a jugar el partido, se pone muy nervioso, no deja de llorar… pero a él le gusta, sin embargo es más fuerte ese miedo o inseguridad que tiene. No sé si tengo derecho a decirle lo que le he dicho, no sé si tengo derecho a pedírtelo pero… le he dicho que  vas a ir a verlo tú y entonces le ha cambiado la cara. Es lo único que lo ha animado a asistir. ¿Podrás pasarte aunque sea un ratito?”

(¡Venga ya! Derretida te quedas)

  • Un alumno a la maestra: “Jo, qué guay, aquí sí me entero de las cosas…”

(Uf, subidón)

Etcétera, etcetera…

Sumemos palabras…

 

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