EMPATÍA... continuemos...

"Si tiene la camiseta al revés y no le importa..."

“Si tiene la camiseta al revés y no le importa, a mí tampoco me importará”

Continuando con la filosofía de nuestro amigo Bruce Lee (ver artículo justamente anterior a éste), hablemos de alumnos superdotados, dedicándoles otros tres apartados. Empecemos esta vez por el número 4 para continuar las situaciones expuestas en el artículo anterior, donde hemos presentado los 3 primeros; de este modo, llegaremos poco a poco hasta 10, convirtiéndolo así en una especie de decálogo de la empatía en la escuela. ¡¡Decálogo de la empatía!! Vamos a ello.

CONTINUACIÓN DEL DECÁLOGO DE LA EMPATÍA

4. “Si quiere aprender a leer, le doy un libro y leo con ella”


En este punto contaremos brevemente dos anécdotas que lo simbolizan. La primera historia se narra sola visualizando este vídeo ya publicado en otra fecha: 

 

Este relato está aún por continuar, pero ya se han puesto manos a la obra. A esta niña le encanta aprender, quiere saber y, ¿qué sitio mejor donde poder aprender que el cole? Hay que devolverle la ilusión en la escuela.
La segunda historia nos cuenta la curiosidad de un alumno de 4º de primaria, una curiosidad constante que él mismo, con sus investigaciones, va resolviendo. En este caso, el alumno pide a la maestra investigar sobre las enfermedades cerebrales y exponerlas a su clase con un power point. ¡Genial! La maestra se sienta con él unos minutos para ayudarle a programar su trabajo y para darle algunas indicaciones sobre las funciones del power point que aún no conoce.
Cuando lo termina, lo expone. Este archivo contenía incluso juegos del estilo de “brain training”. La maestra le muestra su satisfacción y cuelga en internet el trabajo del alumno… Posteriormente, piden a sus padres autorización para la realización de un blog, pues el alumno quiere mostrar él mismo sus trabajos a todos los demás. Ya está pensando en el próximo… 
 
5. “Si tiene la camiseta al revés y no le importa, a mí tampoco me importará”
 
5 de junio, día del medio ambiente, todos los alumnos deben traer camiseta verde.

Un alumno de 6º de primaria superdotado entra nervioso, ilusionado y hablando sin descanso, contándole a la maestra detalles de todo lo que ha hecho y tiene pensado hacer… La maestra le escucha atentamente, acompaña su ilusión, pero cuando el niño se detiene un segundo para coger aliento y seguir hablando, la maestra le advierte de que tiene puesta su camiseta verde doblemente al revés (etiqueta debajo de la barbilla).

Este niño la mira, dice resignado que ya lo sabe, que se lo han dicho muchas veces todos los que le han visto en clase… pero que no le importa, que ya se la cambiará, que eso ahora no es relevante. 
La maestra le mira, le hace un gesto con la mano indicando que pare de hablar un momento, y le dice:

“Por supuesto que no es relevante, no tiene ninguna importancia y estoy deseando ver lo que traes hoy. Por mí, personalmente, la camiseta podría esperar, pero desgraciadamente por el resto de la sociedad, no… y por la camiseta tampoco, a ella la han fabricado para que sea puesta del derecho, ¿no crees? (guiño por parte de la maestra con complicidad, ya que inserta un tono de humor). No te van a dejar tranquilo hasta que te la pongas bien, ya estás en 6º y hemos hablado de lo que eso supone… Ve al baño, cámbiate la camiseta y después seguiremos con lo que realmente nos importa.”
El alumno va corriendo al baño, tarda segundos en volver con la camiseta al derecho y sigue hablando sin parar… La maestra le escucha maravillada.
 
6. “Si le interesan los cuadros del museo Thyssen, a mí me encantarán”
 

Un alumno de 5 años superdotado conoce a la maestra de PT. Esta maestra lo primero que hace es investigar qué le gusta al niño, cuáles son sus intereses y se esfuerza por ganarse su confianza.
Entonces el alumno, encantado de que le pregunten y le den opciones (pues hasta ahora sólo le imponían), le cuenta que su abuela le regaló el año pasado un libro que le encanta y que no se cansa de verlo. La maestra le pide, por favor, que lo traiga a clase, si su mamá le deja, para que ella lo lea, que está deseando que le muestre sus páginas. Al alumno se le iluminan los ojos y responde un SÍ rotundo.
Al día siguiente trae el libro. La maestra queda perpleja, su asombro es inesperado al comprobar del libro que se trata: 

Este libro recorre 29 obras de arte de las colecciones Thyssen-Bornemisza y Carmen Thyssen-Bornemisza por orden cronólogico y alfabético. Cada doble página corresponde a una letra y una obra (la a de ángel; la b de barco; la c de caballero…). Al final del libro hay una guía con explicaciones sobre cada cuadro realizada por la responsable del Programa Didáctico del Museo Thyssen-Bornemisza.

El alumno va pasando lentamente las páginas, comentando, admirando y, entonces, se para en una de ellas, creo recordar que era la que corresponde a la letra O, y se queda quieto, ensimismado, mirando el cuadro y dice:
“Mira, señorita, éste es el que más me gusta”. La maestra mira el cuadro, es un poco abstracto, diferente a los demás…
Cuando terminan de verlo, la mestra le dice: “Me encanta este libro, es genial, no esperaba que fuera tan maravilloso”
Y el alumno le contesta: “Menos mal, señorita, que a alguien le gusta, porque el año pasado lo traía para enseñárselo a mis amigos y a ninguno le gustaba demasiado.”


CONTINUARÁ…


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