TAREA O NO TAREA

he aquí la cuestión

Tarea o No Tarea, esa es la cuestión


Cuando la OMS y la OCDE publican artículos, que más bien parecen estar sentando cátedra con cada uno de ellos, comienza el tema a ser algo más preocupante por la envergadura que está tomando.

La OMS, por un lado, asegura que los deberes perjudican la salud y la OCDE declara que las tareas escolares para casa fomentan las desigualdades sociales.

¿No es demasiado generalizar? ¿No estamos pasándonos un poquito?

 


¡Qué barbaridad! La cantidad de debates, comentarios, artículos, anuncios televisivos… que genera la decisión de hacer o no hacer tareas escolares en casa está siendo desmesurada. Y lo peor es que parece no existir un término medio; han optado por concluir en dos bandos la decisión final aún sin perpetuar: a favor de las tareas o en contra de las tareas.


En este artículo de abc.es hacen valoraciones a favor y en contra de las tareas. Otra vez, dos bandos, bien diferenciados, enfrentados entre sí… como los Capuleto y los Montesco, como el Barça y el Madrid, el PSOE y el PP… ¿Por qué lo convierten en un duelo a muerte?
Todas las opiniones están dichas desde el lugar que ocupa cada uno, desde lo que más les afecta y, por supuesto, desde la convicción personal que posean. No hay verdad absoluta. 

 

En este momento, he de decir y proclamar bien alto, que la mayoría de la gente, en serio, LA GRAN MAYORÍA, opta por un camino intermedio. Preguntad, si no lo creéis.

 

Por supuesto que no creemos en repetir una y otra vez lo mismo cada día por la tarde, de nuevo con libro y cuaderno por delante, con diez operaciones de matemáticas por hacer porque sí, copiando los enunciados, donde el niño y su descanso ni se tocan… ¿No nos damos cuenta de que lo que pretenden ellos (los alumnos) es terminar cuanto antes, “quitárselo de encima”, para poder hacer ya otras cosas? De este modo, esa apreciación que comenta la necesidad de los deberes para que practiquen lo aprendido deja de tener sentido…


Como tampoco le veo sentido, ahora hablo por mí misma, a mandar la cantidad de tarea proporcional a los días que están de vacaciones o a los días que tienen libres. Me explico, llega Navidad, unas vacaciones deseadas por todos los niños, unos días que están ahí para descansar, disfrutar y vivirlos y… ¡toma! Hay donde a los niños no les falta tarea de ninguna materia en concreto, debido a la opinión que expresa el deber de no dejar los estudios de lado tanto tiempo… sin embargo, los niños intentan terminarla toda esos días previos a Nochebuena para “estar tranquilos todas las vacaciones”. Y casi lo mismo pasa en verano… ¡verano! Por favor…

(Que conste que, CUANDO HABLO DE OPINIONES, me refiero a PADRES Y MAESTROS, el SÍ y el NO proviene tanto de un lado como de otro.) 

También he presenciado cómo niños de 4-5 años llevaban tarea para casa, sí sí, tarea puramente dicha y, si no la manda la seño, hay padres que se la ponen por delante en casa bajo su criterio…

¿Desde cuándo queremos entrenarlos para ese estudio en la Universidad del que muchos hablan como excusa por mandar tarea?

¿El hábito de estudio se obtiene haciendo “tarea de escribir” desde los 4 años?

¿Por qué les ponemos pañales a los bebés entonces? Así nunca aprenderán a controlar esfínteres, ¿no?… ¡Ah! Que esperamos a que tenga la madurez necesaria para educarles en ello… ya, ya…


 

La gran mayoría no quiere enfrentamientos, los padres y profes queremos trabajar en la misma dirección y sentido, la colaboración debe ser mutua.

En serio, la gran mayoría no está a favor ni del NO ni del SÍ rotundo.

Hay quienes, por ejemplo, mandan para casa LEER (que lo es todo), ¿se considera tarea? ¿son deberes tener que estudiar o el estudio viene de serie con el cole? ¿a qué exactamente llamamos tarea?

 

La opinión mayoritaria concibe que la tarea (si la hay) debería ser…

como un trabajo esporádico,

que realmente sea necesario,

que ayude al alumno y no le entorpezca,

que le motive a ir más allá de lo aprendido en el cole,

que le entusiasme,

que se ilusione con llevarlo a clase al día siguiente,

que sea útil verdaderamente en su aprendizaje,

que sea proporcional a sus capacidades…

 

¡AH! Que se me olvidaba… dejemos de llamarlo tarea, tiene una connotación que provoca rechazo, ¿verdad?

Podríamos llamarlo… reto, encargo, propuesta, investigación… y que realmente sea eso.

 

Y, por supuesto, no todos los días ni de todas las materias a la vez... a no ser que estemos inmersos en un proyecto donde todo se interrelaciona… esos sí que son guays, los proyectos…

 

¿Y si fueran ellos los que proponen qué hacer para trabajar lo aprendido?

¿Y si aplicamos a la realidad los conceptos para convertir la teoría en competencia?

¿Y si les encargamos ser “el profe” o “la seño” por un día, hora o minutos y deben explicar lo aprendido como tales?

¿Y si les dejamos que se organicen y aprendan a saber solos qué necesitan?

¿Y si les dejamos jugar, descubrir y ser niños cada día?

 


Procurad que se vayan a casa con

 

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